martes, 10 de junio de 2008

LA VIDA ES SIEMPRE UN BIEN




Con motivo de la VII Jornada por la Vida, los Obipos de la subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida han publicado la siguiente nota:

1.- Promover una cultura de la vida
Coincidiendo con la solemnidad de la Encarnación del Señor, la Iglesia en España celebra la VII Jornada por la vida, que es una invitación a la oración y a proclamar el valor sagrado de toda vida desde el comienzo en la fecundación hasta su fin natural. De esta oración debe de brotar un compromiso decidido para vencer al mal a fuerza de bien, a la “cultura de la muerte” promoviendo una cultura que acoja y promueva la vida.
El misterio de la Encarnación del Hijo de Dios nos invita a considerar la grandeza y dignidad de la vida humana. Como nosotros, el Hijo de Dios comenzó su vida humana en el seno de su Madre. Por eso, este misterio nos recuerda que desde el momento de la concepción, la vida humana tiene un valor sagrado que todos debemos reconocer, respetar y promover: “la vida del hombre es don de Dios, que todos están llamados a custodiar siempre”. Los Obispos sentimos el deber de promover en la Iglesia y en la sociedad el valor de la vida humana, alentando todas las iniciativas que promueven la familia y la vida como, por ejemplo, la moratoria internacional sobre el aborto.

2.- “Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente”
Hace poco, la sociedad española se ha sentido conmovida por ciertas prácticas abortivas y la crueldad de los medios utilizados para ocultarlas. Esta realidad, que los Obispos venimos denunciando desde hace años, ha suscitado de nuevo el debate sobre el aborto en nuestra sociedad.
Como ya dijimos, aun considerando como un avance el cese de la práctica ilegal del aborto, la acción genuinamente moral y humana sería la abolición de la “ley del aborto”, que es una ley injusta. Juan Pablo II nos dijo en Madrid en 1982: “Quien negara la defensa a la persona humana más inocente y débil, la persona humana ya concebida aunque todavía no nacida, cometería una gravísima violación del orden moral. Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente. Se minaría el mismo fundamento de la sociedad.
Invitamos a los fieles a que eleven su oración al señor para que ilumine la conciencia de nuestros ciudadanos, especialmente la de los políticos. Que el Dios de la vida les ayude a comprender y remediar el enorme drama humano que el aborto supone para el niño en el seno de su madre, para la propia madre, y para la sociedad entera. La ley del aborto debe ser abolida, al tiempo que hay que apoyar eficazmente a la mujer, especialmente con motivo de su maternidad, creando una nueva cultura donde las familias acojan y promuevan la vida. Una alternativa importante es la adopción. Miles de esposos tienen que acudir a largos y gravosos procesos de adopción mientras en España más de cien mil niños murieron por el aborto el año pasado..

3.- La conciencia del católico ante la vida humana
Nos dirigimos ahora a los católicos para recordarles sus obligaciones morales y de conciencia. Ningún católico, ni en el ámbito privado ni público puede admitir en ningún caso prácticas como el aborto, la eutanasia o la producción, congelación y manipulación de embriones humanos. La vida humana es un valor sagrado, que todos debemos respetar y que las leyes deben proteger. No puede sostenerse que el aborto es admisible para un católico pero que esto no obliga al que no lo es. Al contrario, “el cristiano está continuamente llamado a movilizarse para afrontar los múltiples ataques a que está expuesto el derecho a la vida. Sabe que en eso puede contar con motivaciones que tienen raíces profundas en la ley natural y que por consiguientes pueden ser compartidas por todas las personas de recta conciencia”. Por eso, si algún católico albergara dudas sobre este tema, debería acudir a la oración para pedir la luz del Espíritu Santo. También podrá informarse de las razones por las que la Iglesia sostiene, siempre con argumentos teológicos, filosóficos y científicos sólidos, el valor y la dignidad de la persona desde la fecundación hasta la muerte natura.

4.- Dios ama también la vida enferma y débil
La vida es una realidad maravillosa que no deja de sorprendernos. Cuantos más datos nos proporciona la ciencia, mejor podemos comprender que la vida del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, es un misterio que desborda el ámbito de lo puramente bioquímico. En su constante progreso, la ciencia afirma cada vez con más fuerza que desde la fecundación tenemos una nueva vida humana, original e irrepetible, con una historia y un destíno únicos. Una vida que tiene que ser acogida, respetada y amada: “es compromiso de todos acoger la vida humana como don que se debe respetar, tutelar y promover, mucho más cuando es frágil y necesita atención y cuidados, sea antes del nacimiento, sea en su fase terminal”.

Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida.

domingo, 8 de junio de 2008

domingo, 1 de junio de 2008

L@S JÓVENES SE INTERROGAN

L@S JOVENES SE INTERROGAN

Me dirijo a ti, monja de Santa Clara. Tú: representante de una vida extraña y discutida. Me acerco. ¿Puedo preguntarte quién eres? Me llamas propfundamente la atención. Presentación externa sencilla, una religiosa; no sé más... VisteS de marrón. Eres un ser de veras paradójico. Retraes y atraes. Seria y siempre alegre. Separada y presente. En soledad y en fraternal apertura a todos. Nada es tuyo. Sin embargo los de fuera al ir a ti tenemos un gesto suplicante, un extender la mano, un decir ¡dame!... Dame la paz de tu mirada, al menos ven. Ven, vamos a la sinceridad. Ydéjame preguntarte sin fórmulas: Tú ¿quién eres?


TE DIRÉ PRIMERO QUIEN NO SOY:

Quizá tengas algunas ideas poco exactas de mi...

Como ves, no soy un ángel. Ni vivo en un planeta diferente... No he alcanzado la perfección o la santidad: la busco...

No soy “víctima” de ningín desengaño: No me ha defraudado la vida, ni la amistad, ni el amor. Ni siquiera tengo miedo a ninguna realidad terrena, ni al mundo, ni a los hombres, ni mucho menos al riesgo, trabajo o sacrificio...

No soy fariseo ni creo monopolizar la virtud, no desprecio a nadie, ni tengo espíritu de casta... No soy medieval ni oscurantista...


YO SOY FRENTE A MÍ MISMA:

Una mujer, mitad cielo y mitad tierra; luz y barro, tiempo y eternidad, en estado de lucha, pelea y conquista. Con el peso enorme de un amor divino guardado en mi alma: un amor especial, derrochador, infinito..., que me aplasta al englobarme con los brazos de su ternura en el mar de su felicidad. Ideales grandiosos en el alma. Y un frágil vaso de barro conteniendo mi “TESORO”; nada es mío. Soy máquina, en marcha a toda potencia, puesta a las órdenes de QUIEN me rige, por un esfuerzo consciente y libre... Soy recipiente, cántaro vacío. Y además de barro...


DE CARA A DIOS:

Soy esposa de Cristo, estoy ligada a Él con unión de AMOR. Soy creatura de Dios, su predilecta, su esclava. Miro constantemente las manos de mi Señor para ver en qué puedo “servirle”... Junto a cristo, tengo un “SECRETO” a voces conÉl... Yo junto a Él soy fuerza; junto a Él el gozo, junto a Él la fecundidad... Vivo a Cristo. Por gracia de Dios, mi vida está escondida en Él... Es fuerza de un Amor de intercambio... Peleo en el ejército de la avanzadilla de Cristo y convivimos como COMPAÑEROS de la misma tienda...



FRENTE AL MUNDO:

Antorcha donde debe brillar la luz de Cristo. Puente entre Cristo y el mundo. Micrófono que transmita el mensaje de Dios a los hombres; levadura frente a la masa.

Soy SEMILLA”: de paz donde hay guerras; de verdad, en las tinieblas de la mentira; de amor donde exista el odio. Pararrayos de la justicia de Dios. Hostia puesta sobre el altar de Dios para la salud del mundo... Faro encendido, brújula luminosa que recuerda a los viajeros, el rumbo que han de seguir...

Redimo con mi oración, mis sacrificios y mi entrega unidos a los de Jesucristo. He renunciado al mundo para salvarlo, para transfundirle mi sangre, bebida en la savia del árbol de la Cruz de Cristo...

Soy una célula viva. Mi amor me hace serlo todo y desear hacerlo todo. Sufro con el “cristo” que sufre, con los perseguidos, los enfermos, los niños, los pobres, los desgraciados...

Río con el Cristo triunfante en los bienaventurados con los avances del reino de Cristo en la tierra. En la parcela que me ha designado la Iglesia (La Vida Contemplativa) allí estoy yo. Mis intereses, mis deseos no tiene límites, son la “Empresa” de Cristo, luego las mías... Cuando ORO, estoy suplicando a Jesucristo por lo que nos interesa a los dos...

EN MI VIDA DIARIA:

Busco la obediencia porque Cristo así lo hizo. Quiero la humildad, el sacrificio, la pobreza... Vivo la ilusión y la experiencia de un AMOR que cada día es nuevo..., que es VERDAD... y que es ETERNO... soy nada, y nada tengo para llenar mi misión tan sublime, pero con Dios puedo todo, en Él todo lo hallo y me encuentro a mí misma como revestida de una energía nueva...

Reconquistada del pecado del mundo, y viviente para lo eterno. Por eso ayudada por Jesucristo, con su gracia:

Debo ser:

Reparadora. Apóstol. Torre de oración. Bandera blanca. Reserva espiritual del mundo. Teléfono que a toda llamada humana jamás comunique. Un “SI” viviente, un perpetuo ¡Amén!, un constante ¡Más!... Todo dicho al Señor, y por El a los hombres de nuestro mundo, nuestros hermanos... Todo lo que Él quiera, pero ¡SIEMPRE SUYA!...


Sor Mª Celina