miércoles, 5 de noviembre de 2008

MISA SOLEMNE GREGORIANA EN SEVILLA DESPUÉS DE MÁS DE 40 AÑOS



Oficia monseñor Gilles Wach, superior del Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote

SEVILLA, martes, 4 noviembre 2008 (
ZENIT.org).- La Asociación Una Voce Sevilla, invita a una misa con canto gregoriano, el próximo 15 de noviembre, en la parroquia de San Bernardo de Sevilla, España, que oficiará monseñor Gilles Wach, superior del Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote, sociedad apostólica de Derecho Pontificio.
El celebrante, pronunciará después una conferencia sobre "El nuevo movimiento litúrgico de Benedicto XVI", en el cercano Hotel NH Viapol, de la capital andaluza.

"Se trata de una ocasión especialísima --comunica Una Voce Sevilla a Zenit--, pues hace más de cuarenta años que en la ciudad de Sevilla no se celebra una misa solemne (con diácono y subdiácono) según el Misal de Juan XXIII".

"Con el reciente Motu Proprio 'Summorum Pontificum' de S.S. El Papa Benedicto XVI -añade la nota--, el Santo Padre ha abierto la oportunidad para los fieles de conocer y profundizar en estas bellas formas litúrgicas que representan una enorme riqueza de la Iglesia, y que durante tantos cientos de años han sido camino de santidad para generaciones enteras".

La Asociación Una Voce Sevilla, "que sirve como instrumento al servicio del Santo Padre expresado en el citado motu proprio", añade, organiza junto con el Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote esta solemne celebración, "segura de que redundará en el bien de muchas almas y que favorecerá el conocimiento de la tradición litúrgica de la Iglesia entre muchos fieles".

jueves, 30 de octubre de 2008

LA SANTA SEDE INSISTE EN LA IMPORTANCIA DEL DISCERNIMIENTO SOBRE LA VOCACION SACERDOTAL




Presentado un documento sobre orientación psicológica en los seminarios.

CIUDAD DEL VATICANO, jueves 30 de octubre de 2008 (
ZENIT.org).- El sacerdote debe ser una persona no sólo de una vida espiritual rica, sino también de una madurez psicológica y afectiva que le permita vivir con equilibrio su vocación. Para ayudar al discernimiento humano y espiritual sobre los candidatos, la Congregación para la Educación Católica ha presentado hoy el documento “Orientaciones para el uso de las competencias de la psicología en la admisión y la formación de los candidatos al sacerdocio”.

Este texto ha sido comentado en rueda de prensa por el cardenal Zenon Grocholewski, prefecto de la Congregación para la Educación Católica, monseñor Jean Louis Brugues, secretario y el profesor Carlo Bresciani, psicólogo y consultor de la misma congregación.

El cardenal Grocholewski presentó en su intervención las ideas fundamentales de este documento: el rol del psicólogo en la ayuda al discernimiento vocacional del candidato al sacerdocio, la responsabilidad de la Iglesia en “discernir la vocación y la idoneidad del candidato al ministerio sacerdotal”, el obispo como “primer representante de Cristo en la formación sacerdotal”, así como el papel de los formadores y una adecuada preparación.

También aborda el rol de los padres espirituales, la importancia de acudir a la gracia en el proceso de discernimiento, la integración del auxilio psicológico dentro de una visión global de la vida del candidato, el psicólogo como un colaborador y no como parte del equipo de formadores y la idoneidad del candidato de la cual debe estar seguro el obispo del lugar para proceder a la ordenación sacerdotal.

Un trabajo de años

Por su parte monseñor Jean Louis Brugues, hizo un recorrido sobre cómo en los últimos 30 años la Iglesia ha visto más la necesidad de evaluar las condiciones psicológicas del candidato al sacerdocio, dando pie así a la elaboración de este documento.

El texto pasó por varias fases de preparación. Fue presentado en una primera redacción en 2002 por el entonces cardenal Joseph Ratzinger quien aseguró que “el documento podía constituir una ayuda útil para entender los problemas del alma humana de un candidato en fase de maduración".

Monseñor Brugues aseguró que este tiempo “ha contribuido a madurarlo ulteriormente, haciendo más explícita la especificidad de la vocación al sacerdocio, don y misterio no comparable con métodos psicológicos”.

El prelado explicó que por parte del obispo debe haber siempre un “respeto a la libertad y a la intimidad del candidato y bajo la última responsabilidad de los formadores y del obispo”.

De otro lado, aseguró, en cuanto a la ayuda psicológica a los candidatos al sacerdocio, existe el peligro de caer en dos errores: el primero es que el psicólogo o el psiquiatra asuma el rol que le corresponde al director espiritual, y el otro es el que los formadores piensen que no es necesaria la ayuda de los psicólogos para la madurez vocacional de quien aspira a ser sacerdote.

Formación de una vocación

Por su parte el profesor Carlo Bresciani se refirió al tema de la formación del sacerdocio subrayando que “el primer actor de cada formación es el mismo candidato” y que “La Iglesia siempre está preocupada de proporcionar al candidato al ministerio sacerdotal formadores preparados a comprender en profundidad su personalidad humana”.

También aseguró que el candidato al sacerdocio debe tener la libertad de elegir el psicólogo que más le pueda ayudar.

Igualmente dijo que “muchas ineptitudes psíquica más o menos patológicas se manifiestan sólo después de la ordenación sacerdotal” y que “discernirlas a tiempo permitirá evitar muchos dramas”.

Por último concluyó que éstas pueden “dar como contribución a la preparación de sacerdotes con una personalidad humanamente equilibrada” .

“Es evidente que una psicología que se cierra a la dimensión trascendente, que excluye el sentido de la castidad o se cierra a determinados valores que son propios de la Iglesia, no puede ayudar a una maduración vocacional hacia una consagración de la propia vida del ministerio”, añadió Bresciani.

Por eso advirtió que “el psicólogo debe tener una compresión teórica y una aproximación para tomar la dimensión trascendente de la persona con los dinamismos y cualidades que deben madurar en la persona”.

sábado, 25 de octubre de 2008

SEÑOR: HAZ DE MI UN INSTRUMENTO DE TU PAZ



Día del Espíritu de Asís (27 de Octubre

La Iglesia debe EVANGELIZAR animada por el Espíritu Santo. Pero esta obra de evangelización necesita hombres y mujeres que la lleven a cabo en todo momento y lugar y ésta no es misión sólo de los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, sino que cada cristiano ha recibido con el bautismo la obligación de ser MISIONERO.


Esto es, pues, lo más hermoso: que todos somos misioneros. Ellos, en aquellas lejanas tierras, poniendo su propia vida al servicio de aquellos pueblos HERMANOS. Nosotros, desde aquí, aportando nuestra oración y nuestra ayuda material, para que ellos y ellas no desfallezcan y tengan los medios necesarios para realizar su deber de promoción humana y espiritual.

Octubre no es sólo el mes de las misiones, es también, especialmente para la gran Familia Franciscana, el mes de San Francisco de Asís, el Santo constructor de la PAZ, el Santo que, como dice Chertertón, “… fue el único demócrata del mundo completamente sincero. Es cosa absolutamente cierta que Francisco de Asís anticipó todo lo que hay de más liberal y simpático en el temperamento moderno: el amor a la naturaleza, a los animales, el sentido de la compasión social y de los peligros espirituales de la prosperidad, del tener y del poder”.

El mes de Octubre es el que, el entrañable y siempre recordado, Juan Pablo II, eligió para celebrar aquel memorable encuentro de la Jornada Mundial de la Paz en ASÍS, en la Ciudad del dulce Francisco y su hermana ideal Santa Clara. Desde aquel 27 de octubre de 1986, los hijos de Dios habrán de tener muy presente que no les pase desapercibido ese aniversario y puedan, un año más, beber la sabiduría que mana constantemente del transparente manantial, que es el “ESPIRITU DE ASÍS”.

En este comienzo del tercer milenio, es urgente que el hombre, cualquiera que sean sus creencias, caiga en la cuenta de que, en la entraña de su ser social, se encuentra aún en un atroz primitivismo. Porque primitivismo es su habitual inadaptabilidad para tratar y convivir con sus semejantes, su implacable egoísmo que le incapacita para resolver los problemas que se suscitan a diario en la familia, en los pueblos, en la Comunidad, en las naciones y en la mediocridad de quienes dirigen.

“Los griegos querían solucionar los problemas del mundo con el amor a lo bello; los romanos con el respeto al derecho, y los cristianos con el respeto al hombre. Pasaron los griegos y los romanos; pero aún sigue clamando el cristianismo: “amaos los unos a los otros, porque todos vosotros sois hermanos”.

¿Cuándo el hombre será capaz de erradicar su egoísmo? Cuando con la fuerza del mandamiento de Jesús, logre derribar las monstruosas barricadas de violencia, asesinatos, embuste político, hambre, terrorismo, eutanasia, aborto y explotación del débil y desvalido. Esas vergonzosas barricadas y fronteras que impiden la penetración del ESPIRITU DE ASIS en la sociedad, en la Humanidad.

Se dice que, en el campo de la medicina, estamos más necesitados de un médico que de un doctor. También en la vida cristiana hay quien te hablará sin ningún resbalón teológico, pero te dejara frío. Otro te dirá solamente que Dios te ama y te lo hará vivir. ¡Como el médico!

Fieles, pues, a nuestra tradición histórica y al ESPIRITU DE ASÍS, nosotros, la gran Familia Franciscana, vivamos con optimismo la apertura ecuménica e insertémonos activamente, con obras más que con palabras, en el diálogo de búsqueda interreligiosa, con respeto mutuo y sin compromisos doctrinales. Todo ser humano, creyente y religioso, estamos llamados a unir las propias fuerzas para rezar más intensamente y descubrir con mayor claridad el rostro del único y verdadero Dios. Ese Dios, nuestro Padre, que es AMOR. ÉL nos conceda a todos poder ser constructores de PAZ y testigos de AMOR, profetas de un cielo nuevo y una tierra nueva, confiados alegres en la esperanza.

En las siguientes páginas de este Boletín MICFASIS, hay páginas a lo ¡MÉDICO! Léanlas. Seguro que les harán vivir. Y para mejor vivirlas les invito, si lo desean, a que hagan suya la siguiente ORACIÓN DE JUAN PABLO II:

/// Creador de la naturaleza y del hombre, de la verdad y de la belleza, elevo una oración:

ESCUCHA MI VOZ, porque es la voz de las víctimas de todas las guerras y de la violencia entre los individuos y entre las naciones.

ESCUCHA MI VOZ, porque es la voz de los niños no nacidos, de los niños que sufren y sufrirán cada vez que los pueblos pongan su confianza en las armas y en la guerra.
ESCUCHA MI VOZ cuando te pido que infundas en los corazones de todos los seres humanos la sabiduría de la paz, la fuerza de la justicia y la alegría de la amistad.
ESCUCHA MI VOZ porque hablo en nombre de las multitudes de cada país y de cada período de la historia que no quiere la guerra y están dispuestos a recorrer el camino de la Paz.

ESCUCHA MI VOZ y danos la capacidad y la fuerza para poder responder al odio con amor, a la injustita con una dedicación a la justicia, a la necesidad con nuestra propia implicación, a la guerra con la paz y a la tristeza con nuestra alegría.

Oh DIOS, ESCUCHA MI VOZ y concede al mundo para siempre TU PAZ.
Fray José-Gabriel Francés Dominguez OFM