viernes, 18 de julio de 2008

JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD CON EL SANTO PADRE BENEDICTO XVI EN SYDNEY




/// LIBERTAD Y TOLERANCIA NO DEBEN SEPARARSE DE LA VERDAD, ADVIERTE BENEDICTO XVI, EN SU PRIMER ENCUENTRO CON LOS JÓVENES EN SYDNEY.

SYDNEY, 17 Jul. 08 / 08:59 am (
ACI).- El Papa Benedicto XVI denunció que actualmente en la sociedad "hay también algo siniestro que brota del hecho de que la libertad y la tolerancia están frecuentemente separadas de la verdad. Esto está fomentado por la idea, hoy muy difundida, de que no hay una verdad absoluta que guíe nuestras vidas". Ante más de 500 mil personas presentes en la Bahía de Sydney, el Santo Padre advirtió cómo con esta manera de pensar "el relativismo, dando en la práctica valor a todo, indiscriminadamente, ha hecho que la 'experiencia' sea lo más importante de todo".
"En realidad, las experiencias, separadas de cualquier consideración sobre lo que es bueno o verdadero, pueden llevar, no a una auténtica libertad, sino a una confusión
moral o intelectual, a un debilitamiento de los principios, a la pérdida de la autoestima, e incluso a la desesperación", precisó.
"Queridos amigos, la
vida no está gobernada por el azar, no es casual. Vuestra existencia personal ha sido querida por Dios, bendecida por él y con un objetivo que se le ha dado. La vida no es una simple sucesión de hechos y experiencias, por útiles que pudieran ser. Es una búsqueda de lo verdadero, bueno y hermoso. Precisamente para lograr esto hacemos nuestras opciones, ejercemos nuestra libertad y en esto, es decir, en la verdad, el bien y la belleza, encontramos felicidad y alegría. No os dejéis engañar por los que ven en vosotros simplemente consumidores en un mercado de posibilidades indiferenciadas, donde la elección en sí misma se convierte en bien, la novedad se hace pasar como belleza y la experiencia subjetiva suplanta a la verdad".
Ante esta situación, dijo el Papa, "Cristo ofrece más. Es más, ofrece todo. Sólo él, que es la Verdad, puede ser la Vía y, por tanto, también la Vida. Así, la 'vía' que los
Apóstoles llevaron hasta los confines de la tierra es la vida en Cristo. Es la vida de la Iglesia. Y el ingreso en esta vida, en el camino cristiano, es el Bautismo".
Seguidamente el Pontífice recordó la importancia del Bautismo para los cristianos y subrayó a los cientos de miles de asistentes que "estáis en este mundo sabiendo que Dios tiene un rostro humano, Jesucristo, el 'camino' que colma todo anhelo humano y la 'vida' de la que estamos llamados a dar testimonio, caminando siempre iluminados por su luz".
Benedicto XVI dijo luego que la tarea del "testigo no es fácil. Hoy muchos sostienen que a Dios se le debe 'dejar en el banquillo', y que la religión y la fe, aunque convenientes para los individuos, han de ser excluidas de la vida pública, o consideradas sólo para obtener limitados objetivos pragmáticos. Esta visión secularizada intenta explicar la vida humana y plasmar la sociedad con pocas o ninguna referencia al Creador. Se presenta como una fuerza neutral, imparcial y respetuosa de cada uno. En realidad, como toda ideología, el laicismo impone una visión global". "Si Dios es irrelevante en la vida pública, la sociedad podrá plasmarse según una perspectiva carente de Dios. Sin embargo, la experiencia enseña que el alejamiento del designio de Dios creador provoca un desorden que tiene repercusiones inevitables sobre el resto de la creación. Cuando Dios queda eclipsado, nuestra capacidad de reconocer el orden natural, la finalidad y el «bien», empieza a disiparse. Lo que se ha promovido ostentosamente como ingeniosidad humana se ha manifestado bien pronto como locura, avidez y explotación egoísta. Y así nos damos cuenta cada vez más de lo necesaria que es la humildad ante la delicada complejidad del mundo de Dios".
Seguidamente denunció que en el entorno social de las personas muchas veces no se respeta la dignidad de éstas y cuestionó: "¿Sabemos reconocer que la dignidad innata de toda persona se apoya en su identidad más profunda –como imagen del Creador– y que, por tanto, los derechos humanos son universales, basados en la ley natural, y no algo que depende de negociaciones o concesiones, fruto de un simple compromiso? Esto nos lleva reflexionar sobre el lugar que ocupan en nuestra sociedad los pobres, los ancianos, los emigrantes, los que no tienen voz. ¿Cómo es posible que la violencia doméstica atormente a tantas madres y
niños? ¿Cómo es posible que el seno materno, el ámbito humano más admirable y sagrado, se haya convertido en lugar de indecible violencia?"
"Nuestro mundo está cansado de la codicia, de la explotación y de la división, del tedio de falsos ídolos y respuestas parciales, y de la pesadumbre de falsas promesas. Nuestro corazón y nuestra mente anhelan una visión de la vida donde reine el amor, donde se compartan los dones, donde se construya la unidad, donde la libertad tenga su propio significado en la verdad, y donde la identidad se encuentre en una comunión respetuosa".
"Esta es obra del Espíritu Santo. Ésta es la esperanza que ofrece el Evangelio de Jesucristo. Habéis sido recreados en el Bautismo y fortalecidos con los dones del Espíritu en la Confirmación precisamente para dar testimonio de esta realidad. Que sea éste el mensaje que vosotros llevéis al mundo desde Sydney", concluyó.



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sábado, 28 de junio de 2008

AÑO JUBILAR DE SAN PABLO

¿Qué es el Año Paulino?

Fuente: http://www.arquidiocesisdeleon.org/

Autor: Luis Alberto Navarro Franco

1.- La convocatoria El Papa Benedicto XVI convocó, durante la celebración litúrgica de la fiesta de San Pedro y San Pablo (29 de junio), un año jubilar dedicado al apóstol san Pablo, para recordar los dos mil años del nacimiento del apóstol de las gentes. La Basílica de san Pablo Extramuros, en Roma, fue testigo de la proclamación de tan importante acontecimiento. Esto sucedió durante las primeras vísperas de la solemnidad de los santos patronos de la ciudad eterna.

El apóstol de las gentes, profundamente comprometido a llevar la Buena Noticia a todos los pueblos, se entregó totalmente por la unidad y la concordia de todos los cristianos ». «Que él nos guíe y proteja en esta celebración de los dos mil años, ayudándonos a avanzar en la búsqueda humilde y sincera en la plena unidad de todos los miembros del Cuerpo místico de Cristo», afirmó el Papa.

2.- Las razones En los primeros años de este nuevo milenio, contrario a nuestras esperanzas, el hombre parece hundirse, sin remedio, en un mundo donde el mal hace cada vez más ruido y daño, en un mundo donde el bien parece desaparecer y el mal multiplicarse por mil (guerras, injusticia, narcotráfico, inseguridad, desintegración familiar, etc.). Basta escuchar todos los días las noticias en los diferentes medios de comunicación para constatar que, después de siglos y siglos de historia, parece que estamos condenados irremediablemente a repetir los mismos errores, enzarzarnos en las mismas viejas peleas, dejarnos guiar por los más bajos instintos.

Una importante parte de la humanidad vive encerrada en su egoísmo, ignorando que la inmensa mayoría de la población mundial carece de los más elementales recursos para sobrevivir. El caminar de estos dos milenios parece dar la razón al pesimismo.

En este mundo y en este tiempo, el Papa con mayor insistencia nos invita a tener signos auténticos que nos den esperanza . Signos que nos muestren el rostro de Dios amoroso. Signos que nos inviten a seguir a su Hijo impulsados por el Espíritu. Estos signos nos plantean, en medio del mundo actual, grandes desafíos. Desafíos que, Por una parte provienen del laicismo dominante en nuestra sociedad; pero también se trata del desafío que tenemos los bautizados de ser, a pesar de las condiciones adversas, mejores cristianos. Ceder en nuestras convicciones, por las presiones de una parte influyente (aunque no siempre mayoritaria) de la sociedad, significaría la retirada; ignorarlo sería aún peor.
Para los católicos debe ser redescubrir a Pablo en su incansable apostolado, revivir los primeros tiempos de la Iglesia, profundizar en la enseñanza paulina a todos --«especialmente a los "gentiles"»--, revitalizar la fe y el papel de cada uno en la Iglesia. La Iglesia observa, cada vez más, que en medio de estas realidades tan Obviamente adversas a la religión miles de personas están repitiendo a su modo el maravilloso y sorprendente camino de Damasco.
Pablo es, en efecto, la encrucijada de muchos caminos que no son extraños a la realidad del hombre de nuestro tiempo. Dos razones podrían aducirse: en primer lugar, es la piedra angular entre cristianismo y judaísmo; y, segundo, es una figura que sirve de punto de confluencia de lo religioso y lo filosófico. Conceptos fundamentales de nuestra tradición, y que hoy están siendo repensados, como universalidad, singularidad, Ley o espíritu y que, a pesar de todo, siguen conformando el espacio político, económico, social y cultural de nuestro siglo y sus tensiones. En este sentido quisiera mencionar el diagnóstico realizado por Giorgio Agamben en un libro aún no traducido al castellano «Il tempo che resta», donde el filósofo italiano realiza una deslumbrante lectura de la «Epístola a los romanos» relacionando a Pablo con la posibilidad una nueva organización social orientada a escapar de la trampa del biopoder y de la conversión del ser humano en «homo sacer ». Algunos proyectos de sociedad nueva (como este) se apoyan, en mayor o menor medida, en el pensamiento de Pablo y giran fundamentalmente en torno al deseo de trocar la Ley por una nueva ética del Amor.
3.- Acontecimientos e iniciativas para el año de San Pablo El Año de San Pablo comenzará en Roma el 28 de junio de 2008 y concluirá el 29 de junio de 2009. Será como un pequeño Jubileo para recordar y celebrar el bimilenario del apóstol de las gentes. Con este motivo, la Iglesia católica está promoviendo un programa de acontecimientos extraordinarios en el ámbito del ecumenismo, liturgia, oración, arte, historia, arqueología, pastoral y peregrinaciones.

Benedicto XVI, primer peregrino del Año Paulino. Las peregrinaciones serán una constante del Año Paulino, empezando por el propio Papa, que será «el primer peregrino el 28 de junio de 2008 para abrir» este tiempo dedicado al Apóstol, «acompañado de representaciones de Iglesias y comunidades cristianas». La Puerta Santa [tapiada] de San Pablo Extramuros no se abrirá -dado que el evento no implica también a las demás basílicas y sus respectivas Puertas--; sí abrirá el Papa en cambio una «Puerta Paulina» --simétrica a la Puerta Santa--, iniciando así solemnemente las peregrinaciones.

Empezará a arder la «Llama Paulina». Además empezará a arder la «Llama Paulina», alimentada por los propios peregrinos todo el Año, si bien, se está estudiando la forma más conveniente de hacerlo.

Visitas a los lugares paulinos. Se programan visitas a los lugares paulinos, de Roma -donde se identifican doce-- o del mundo, por ejemplo Tierra Santa, Turquía o Malta. «Obra Romana de Peregrinaciones» se encargará de la organización de las rutas que necesiten reservas, transportes y alojamiento.

Un año pastoral, religioso, cultural. Celebraciones ordinarias y extraordinarias, encuentros de oración y el sacramento de la penitencia recorren el aspecto pastoral del Año Paulino en San Pablo Extramuros. De las cinco misas diarias, una será de peregrinos: a las 10.30 horas.

Semanalmente el rezo de Vísperas. Se prevé trasladar ese momento de oración al ábside de la Basílica e introducir una reflexión de cinco minutos tras una lectura breve sobre San Pablo. Hay disponibilidad en caso de que los grupos de peregrinos deseen proponer alguna forma específica para el rezo de Vísperas.

Por su parte, el programa religioso-cultural, aparte de la catequesis sobre textos de San Pablo, prevé conferencias, meditaciones, reflexiones teológicas y congresos. Al menos cinco veces en el año se celebrará un encuentro en tres partes: la primera, la reflexión de un experto paulino; la segunda, la lectura de escritos paulinos por parte de un actor conocido; la tercera, el testimonio también de un personaje célebre.

Otras citas son las que se celebran cada bienio desde los años ’70: se reúnen expertos biblistas de todas las confesiones cristianas en el llamado «Colloquium Paulinum», en septiembre. Se lee un pasaje paulino en torno a la tumba de San Pablo y luego tiene lugar una conferencia. Así será también en 2008.

Los eventos musicales también caracterizarán el año dedicado al Apóstol de las Gentes, como es el caso de la representación sacra musical titulada «El Hijo de Dios»; en ella, tiene un papel particular Saulo, quien descubre, como fariseo, a Israel como el hijo de Dios ya en el Antiguo Testamento, hasta encontrar al Hijo de Dios tras su conversión.

Todos los interesados podrán vivir el Año Paulino además desde el punto de vista cultural, artístico y editorial -explicó el arcipreste de San Pablo Extramuros- con exposiciones, visitas guiadas a la Basílica y emisiones filatélicas. Se acuñará una medalla del bimilenario; por su parte la Ciudad del Vaticano también emitirá, en conmemoración del Año Paulino, un sello y acuñará una moneda de dos euros.

Para promover el conocimiento de san Pablo, se está contactando a algunas casas editoriales para la publicación de algunos libros dedicados a los niños y una nueva edición de las Cartas del Apóstol de las Gentes y de los Hechos de los Apóstoles.

Los monjes benedictinos prepararán la «Lectio Divina» sobre los 87 capítulos de las Cartas de san Pablo.

El Año Paulino puede dar ocasión igualmente para el diálogo con el pueblo judío. Se hizo la invitación al rabino jefe de Roma para la apertura. Pero no será posible porque es sábado. En cualquier caso, no se excluye su presencia en otros momentos, siempre que no sea propiamente dentro de la Basílica, pues este aspecto es ajeno a su tradición. Se está pensando en un encuentro de carácter cultural probablemente en la Universidad Gregoriana entre grupos de católicos y de judíos para hablar de "Saulo-Pablo", antes y después de su conversión.

viernes, 20 de junio de 2008

SÓLO DIOS PUEDE COLMAR LA SED ESPIRITUAL DEL HOMBRE (BENEDICTO XVI

Sólo Dios puede colmar la sed espiritual del hombre, advierte el Papa.
En su visita a una parroquia romana y en el Ángelus dominical en el Vaticano.
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 24 febrero 2008 .- Igual que existe una sed física de agua indispensable para vivir en la tierra, «existe también en el hombre una sed espiritual que sólo Dios puede colmar», advierte Benedicto XVI.
El Evangelio de este domingo, sobre el diálogo de Jesús con la samaritana en el pozo de Sicar, permitió al Papa mostrar el efecto de la palabra de Dios, aprovechando la visita que hizo a la parroquia romana de Santa María Liberadora en Monte Testaccio y el posterior rezo del Ángelus en la plaza de San Pedro, en el Vaticano.
El centenario de la consagración de la actual iglesia -encomendada a los salesianos, recibió la visita de Pablo VI en 1966 y Juan Pablo II en 1979- fue el marco de la Eucaristía que presidió en ella Benedicto XVI, acogido calurosamente por una comunidad joven y vital.
«En el diálogo entre Jesús y la samaritana vemos trazado el itinerario espiritual de cada uno de nosotros», dijo el Papa en su homilía.
La sed espiritual que existe en el hombre, «que sólo Dios puede colmar», «se trasluce claramente» en aquel diálogo, en el que Jesús pide a la samaritana: «Dame de beber», una petición con la que «en realidad [Él] pone en marcha en su interlocutora un camino interior que hace brotar en ella el deseo de algo más profundo», desgranó el Santo Padre.
En efecto, en cierto momento «es la propia mujer la que le pide agua a Jesús --siguió--, manifestando que en toda persona existe una necesidad innata de Dios y de la salvación que sólo Él puede brindar».
Se trata de «una sed de infinito que sólo se puede saciar con el agua que Jesús ofrece, el agua viva del Espíritu», recalcó.
E igual que ocurrió con la samaritana, «Jesús quiere llevarnos a profesar nuestra fe en Él con fuerza, para que podamos nosotros después anunciar y testimoniar a nuestros hermanos la alegría del encuentro con Él y las maravillas que su amor realiza en nuestra existencia» --recordó el Santo Padre--, porque «la fe nace del encuentro con Jesús, reconocido y acogido» como el Salvador.
Momentos después, en el rezo del Ángelus, de regreso al Vaticano, el Papa exhortó a los fieles y peregrinos: «Abramos también nosotros el corazón a la escucha confiada de la palabra de Dios para encontrar, como la samaritana, a Jesús que nos revela su amor y nos dice: el Mesías, tu salvador, "soy yo, el que te está hablando"(Jn 4,26)».
Cuando Jesús manifiesta su sed, ésta «es una puerta de entrada al misterio de Dios», quien «tiene sed de nuestra fe y de nuestro amor», quien «como un padre bueno y misericordioso desea para nosotros todo el bien posible, y este bien es Él mismo», observó Benedicto XVI.
E indicó en la mujer de Samaría el ejemplo de «insatisfacción existencial de quien no ha encontrado lo que busca».
De hecho, antes de despedirse de la parroquia en Monte Testaccio, en un breve encuentro festivo con los fieles -en el salón de actos parroquial--, el Papa volvió, espontáneamente, al tema de la samaritana, «una representación del hombre moderno, de la vida moderna».
«Ha tenido cinco maridos; ahora vive con otro. Se ve que hace amplio uso de su libertad y sin embargo no es más libre, sino que está más vacía», constató.
Pero es «conmovedor --reconoció-- que en esta mujer, en el momento en que Cristo le habla, se ve en lo profundo de su corazón que hay un interrogante: ¿Existe Dios?».
E insistió en el salto evangelizador que sigue al encuentro con Cristo. «Dando la fe también nosotros crecemos en la fe --aclaró-- y podemos entender y vivir que esta fe es el agua que necesitamos para vivir».
Además hizo hincapié en que «a partir del encuentro con Cristo, nace la alegría»; por eso «la verdadera santidad es alegre».
Y admitió que le había impresionado, del saludo que le dirigió el párroco don Manfredo Leone -en el inicio de la Eucaristía--, su afirmación: «Tenemos más futuro que pasado». «Esto es la verdad de nuestra Iglesia, que siempre tiene más futuro que pasado, y por eso con valor seguimos adelante», afirmó el Papa.
Una misión parroquial es el proyecto inmediato de Santa María Liberadora para reevangelizar el Testaccio, pero también, como dijo su párroco a Benedicto XVI, «seguir haciendo de la parroquia una familia de familias».
En el horizonte de la comunidad siempre está «el anuncio de que Jesús es el Señor», prestando «especial atención a las familias y a los jóvenes, en fidelidad al carisma de san Juan Bosco». «Gran ayuda para ello -admitió don Manfredo Leone- es la carta del Papa sobre la educación», difundida ampliamente este último mes.
De hecho, el sábado, en la Plaza de San Pedro, Benedicto XVI hizo entrega de esta
«Carta sobre la tarea urgente de la educación» a la diócesis de Roma, representada en más de cincuenta mil fieles.
Por Marta Lago