domingo, 15 de julio de 2012

DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDENARIO (B)



Bastón, sandalias y Cristo:

El equipamiento está reducido a lo esencial, un bastón y sandalias, lo necesario para ir, conforme al mandato recibido, de pueblo en pueblo, predicando la conversión y la venida del Reino de Dios.
Se nos dice que, a sus discípulos, Jesús les dio autoridad sobre los espíritus inmundos. En virtud de esa autoridad, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.
A los que encargó que no llevasen para el camino pan ni alforjas ni dinero, les encargó que, a los excluidos, les llevasen la misericordia de Dios y la salvación que de Dios esperaban.
Los discípulos del Resucitado, esos que no han de llevar pan para su propia necesidad, han de llevar, para los que tienen hambre y sed de la justicia, el Pan que ha bajado del cielo, y, para los que creen, han de llevar como bendición los bienes que, en la persona de Cristo, el Padre les ha ofrecido, pues en Cristo hemos sido elegidos, en Cristo hemos sido destinados a ser hijos de Dios, por Cristo hemos recibido la redención, el perdón de los pecados, con Cristo hemos heredado la gloria del cielo.
La pobreza del mensajero es condición indispensable para que brille la gracia del que lo envía.
Bastón, sandalias y un derroche de gracia; bastón, sandalias y una bendición que encierra toda clase de bienes espirituales y celestiales; bastón, sandalias y Cristo: eso es lo que el discípulo ha de llevar por los caminos del evangelio.
Feliz domingo.


+ Fr. Santiago Agrelo Martínez

Arzobispo de Tánger




Edita: Edelweiss

domingo, 17 de junio de 2012

CLARA DE ASÍS Y LA EUCARISTÍA


Clara ha aprendido a orar escuchando en silencio la Palabra que se hace carne en nosotros. La Palabra encarnada en el Pan de la Vida, lo único que realmente podemos contemplar de la verdadera imagen de Jesús, entregado por nosotros.


Clara, a fuerza de mirar, adorar, se ha dejado seducir, ha descubierto una Persona real con quien ha entablado un diálogo de amor, de cercanía, de amistad, de intimidad esponsal.

Y desde ese diálogo, se ha dejado transformar en lo que han contemplado sus ojos, hasta convertirse en otro Cristo para sus hermanas, para el mundo...



Edita Edelweiss








NO TEMAS


“No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino”. Son palabras de Jesús a sus discípulos, a los de ayer y a los de hoy. Entonces y ahora los discípulos se inquietan por la vida, por el cuerpo, por el futuro, por la propia debilidad, por el poder del mundo que los amenaza. Para ellos, entonces y ahora son una evidencia las razones del temor, y son misterio los motivos de la esperanza.


“No temas, pequeño rebaño”, aunque camines por cañadas oscuras, no temas aunque sientas como un puñal en las entrañas la prueba de la fe. No temas verte semejante a tu Maestro y Señor en su hora, en su noche; no temas verte despreciado como él, ultrajado, ensuciado, perseguido, crucificado.


No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino”. El Padre lo ha escondido en tu oscuridad, lo ha sembrado en ti, y aunque el sembrador duerma de noche, la semilla germina y va creciendo, y tu tierra, ella sola, va produciendo la cosecha que el Espíritu de Dios madura en ti para la siega.




Escuchando y creyendo comulgas la palabra de Dios, escuchando y creyendo comulgas el cuerpo de Cristo, el grano de mostaza, la más pequeña de las semillas, el Reino que se te da, para que Cristo crezca en ti, para que tú crezcas en él, para que seáis uno, para que en Cristo y en ti puedan encontrar cobijo los pobres de la tierra.



“No temas, pequeño rebaño”.



Feliz domingo.


Fr. Santiago Agrelo

Arzobispo de Tánger




Edita Edeoweiss