sábado, 2 de mayo de 2015

MES DE MAYO, MES DE NUESTRA MADRE

Hay en la Madre de Dios una admirable apropiación del ministerio de la mediación, sea por nuestra parte, sea por la parte de su divino Hijo, sea, finalmente por su propia parte.
1º Por nuestra parte. En efecto, no hay nada en ella que sea temible: es una pura criatura. En ella la divinidad no existe en ningún grado. Y como no tiene divinidad, no está en ella el ejercer la justicia. Dependiente de Dios, como nosotros, es nuestra hermana; podemos recurrir a ella sin ningún temor y comenzar de alguna manera, así, el aprendizaje de la confianza hacia su hijo.
2º Por parte de ese Hijo, por Medio de María se puede esperar todo; porque es la más perfecta y la más elevada de las criaturas, que tiene una relación necesaria con Dios, y que no está –oso decirlo así – menos unida a la humanidad de su divino hijo que lo que esta humanidad está unida a la divinidad
3º Por su parte, finalmente, ella es Madre y, maravillo recurso, Madre de las dos partes: Madre de Dios, Madre de los hombres; que puede obtener todo como Madre de Dios, que quiere conceder todo como Madre de los hombres, y por tanto más autorizada e interesada incluso a concurrir de esta manera en nuestra salvación, que fue por este único fin que fue elegida y al que debe su gloriosa Maternidad (Aug. Nicolas).
(Aciprensa)
                            (Edita Edelweis)

martes, 28 de octubre de 2014

MADRE DEL AMOR HERMOSO

Madre del amor hermoso, virgen de la pureza
de la misericordia y de la ternura. Señora del
amor limpio y casto. Bendice a nuestros niños,
a nuestros jóvenes, a los solteros o casados.
Haznos dóciles a imitar tu generosidad.


Enséñanos a caminar en la fidelidad al
Evangelio para que la palabra Orada, Encarnada, Celebrada y Testimoniada, sea vivida en el corazón de cada familia en la fidelidad y respeto de los esposos, en la comprensión y formación de los hijos, en la actitud valerosa y perseverante de los jóvenes para saber vencer las tentaciones del presente y encaminar sus vidas hacia la plenitud de la gracia.

Madre del Amor Hermoso, míranos con ojos
de misericordia, que nuestras familias y
matrimonios conserven siempre la pureza y
juventud del amor conyugal.
Que tu Hijo, el Amor Hermoso, sea siempre la
Luz que ilumine nuestras relaciones personales
y encienda en nosotros el fuego eterno del Amor.

¡Madre del Amor Hermoso: en tu presencia caminamos
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


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lunes, 12 de agosto de 2013

“ Os bendigo en mi vida y después de mi muerte, en cuanto puedo y más aún de lo que puedo, con todas las bendiciones con que el Padre de las misericordias bendijo a sus hijos e hijas y los bendecirá en el cielo y en la tierra. El Señor esté siempre con vosotras y vosotras estéis siempre con Él. ”

domingo, 3 de febrero de 2013

LA ALEGRÍA DE CREER

De nuevo me dirijo a vosotros para compartir este especio de reflexión y vida. Hoy os voy a hablar de un tema que tiene muchísimo que ver con la fe y al que todos aspiramos: la alegría. En tiempos de los primeros cristianos, según nos cuentan los Hechos de los Apóstoles (Hch 2,46), había una característica que llamaba poderosamente la atención de todos: la alegría. La felicidad, la alegría es el termómetro que marca cómo estamos viviendo nuestra fe.
No podemos dar ejemplo, ni llamarnos cristianos, si no damos ejemplo al mundo, si no transmitimos una alegría profunda (interior y exterior). El cristiano no puede tener el rostro arisco, no puede tener en su corazón sentimientos intolerantes o pesimistas. Nuestro primer motivo de alegría es la esperanza y la fe en Dios, el amor que nos tiene y el que le demos debe hacer brotar de nuestro corazón una alegría sincera, completa, “de dientes para adentro”, no de anuncio sino sincera y profunda.
La tristeza solo cabe en quien ha perdido la esperanza, en quien ha sido abandonado. Y Dios nunca nos abandona; y estar en comunión con Él, y saber que siempre estará a nuestro lado es una promesa que debe alegrarnos permanentemente. Por eso es necesario que sonriamos, que tengamos alegría, que estemos contentos, no significa esto la falta de problemas o dificultades. Aunque la cruz pese, aunque el dolor dañe, aunque las cosas no salgan como queramos, aunque el sufrimiento golpee nuestra puerta, hemos de contagiarnos de la alegría que nos da el Señor.
Como católicos podemos ser atacados en muchas formas: por nuestra veneración hacia la Santísima Virgen, por el crucifijo que podemos llevar en el pecho, entre otras muchas. Pero algo que nunca nadie puede atacar, una espada cuyo filo es suave, pero ante la cual no hay escudo, es la alegría. Nadie puede reclamarnos el que seamos alegres, nadie nos dirá “¡Incongruente!” si fuimos amables y sonreímos con el pobre hombre que pide dinero en las calles. Nadie nos reclamará por pasar una tarde en un hospital llevándole alegría a los enfermos.
La alegría es propia de los enamorados. Cuando alguien pasa por ahí canturreando y con una sonrisa en los labios, con un semblante pacífico, pensamos fácilmente “ah, son las cosas del amor”. Pues los católicos tenemos muchas y muy buenas razones para tener esa alegría propia de los enamorados.
La alegría es el amor disfrutado; es su primer fruto. Cuanto más grande es el amor, mayor es la alegría (SANTO TOMÁS, Suma Teológica). Dios es amor (1, 4,8) enseña San Juan; un Amor sin medida, un Amor eterno que se nos entrega. Y la santidad es amar, corresponder a esa entrega de Dios al alma. Por eso, el discípulo de Cristo es un hombre, una mujer, alegre, aun en medio de las mayores contrariedades: Y Yo os daré una alegría que nadie os podrá quitar (Juan 16, 22). “Un santo triste es un triste santo” se ha escrito con verdad. Porque la tristeza tiene una íntima relación con la tibieza, con el egoísmo y la soledad. El Señor nos pide el esfuerzo para desechar un gesto adusto o una palabra destemplada para atraer muchas almas hacia Él, con nuestra sonrisa y paz interior, con garbo y buen humor. Si hemos perdido la alegría, la recuperamos con la oración, con la Confesión y el servicio a los demás sin esperar recompensa aquí en la tierra.
La alegría verdadera, la que perdura por encima de las contradicciones y del dolor, es la de quienes se encontraron con Dios en las circunstancias más diversas y supieron seguirle. Y, entre todas, la alegría de María: Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu está transportado de alegría en Dios, salvador mío (Lucas 1, 46-47). Ella posee a Jesús plenamente, y su alegría es la mayor que puede contener un corazón humano. La alegría es la consecuencia inmediata de cierta plenitud de vida. Y para la persona, esta plenitud consiste ante todo en la sabiduría y en el amor (SANTO TOMÁS, Suma Teológica).
Termino mi reflexión invitandoos a que meditéis la oración de la sonrisa que espero que os ayude en vuestra fe y vida:

Dame Señor, el don de la sonrisa, para
alegrar a todos y para ser feliz.
Dame alegría para poder compartirla con el que más le necesite
iluminar aquellos que se acerquen a mi.

Dame tu sonrisa, Señor, para comunicar
con ella los dones que me das.
Repartiendo sonrisas pasaré la vida,
para que todos sepan que cuanto hay
de bueno, viene de TI.AMEN.

Buena semana a todos, que la sonrisa de Dios pinte vuestra cara color esperanza.

              Adrián Sanabria

              Edita: Edelweiss









domingo, 20 de enero de 2013

CUANDO EL VINO SE HACE AÑEJO

Cuando el vino se hace añejo su sabor adquiere su total esplendidez.

Cuando el vino se hace añejo tiene la plenitud de su madurez.

Así es el vino de nuestra vida que empezó con uvas verdes y frescas, pero poco a poco se fue almacenando en nuestro corazón, poco a poco se fue llenando el ánfora de nuestra alma y dichosos serán los que permitan que ese vino alcance los bordes y llegue a derramarse para los demás.

Ese vino son nuestras vivencias, nuestros recuerdos, nuestra valiosa experiencia de la vida. Claro-oscuro de luces y sombras. Días luminosos, si la infancia fue feliz; días de adolescencia y juventud que nos dejaron un aroma de vino dulce y perfumado y otros recuerdos que son como una copa amarga que tuvimos que beber.

Así, en toda vida humana tenemos que gustar de una serie de acontecimientos tristes y gozosos que van tejiendo la urdimbre de nuestro existir y nos dejan el poso del vino reposado, dulce y noble o el poso de una amargura vivida. Los dos van a darle cuerpo y aroma a ese vino irrepetible de nuestro vivir.

Solemos ser buenos para el tiempo de alegría y bonanza, pero generalmente no sabemos o nos cuesta mucho comportarnos a la altura de las circunstancias cuando llega el tiempo de la prueba, el tiempo del dolor o del sacrificio. Y en el fondo es una cosa natural, pues el hombre fue hecho para la felicidad, para el amor, para la plenitud. Así fuimos creados, pero el mal se interpuso entre Dios y el hombre y nos llenó de malas inclinaciones y así supimos del dolor. Por eso en nuestro peregrinar por la tierra sabemos que tenemos que amalgamar alegrías y dolores, salud y enfermedad, contrariedades y dichas, éxitos y fracasos, todo como un buen vino añejado por el tiempo para darle de beber a los demás.

Un alma que no atesora, que pasa por la vida con la vaciedad de la inmadurez y del egoísmo, nunca podrá ser la fuente donde otras almas necesitadas y sedientas puedan apagar su sed.

Catholic.net

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domingo, 21 de octubre de 2012

  • El lema “Misioneros de la fe” se sitúa en el centro de la Cruz. En ella Jesucristo entregó su vida. De ella nace el don de la fe que como gracia reciben los bautizados. Mirar la cruz suscita la súplica de los apóstoles: “Auméntanos la fe” (Lc 17,5).
  • Al pie de la Cruz están unas manos abiertas mostrando el mundo. Es la humanidad, diseminada por los cinco continentes, que está llamada a acercarse a la Cruz. Se pretende hacer más visible gráficamente la intrínseca unidad de la humanidad con el Redentor.
  • Son las manos de los misioneros, que presentan, con sus vidas, a la humanidad, para que sea bendecida con el don de la fe que brota de la Cruz salvadora.

jueves, 4 de octubre de 2012

SAN FRANCISCO DE ASÍS, 4 DE OCTUBRE

San Francisco nació el 1182 en Asís, aunque Dante quería llamarla Oriente, pues allí nació para el mundo un sol. Era hijo de Pedro Bernardone y de Mona Pica. Hasta los 24 años llevó una vida muy disipada.

Cayó enfermo y decidió cambiar. Pronto lo olvidó. Entró un día en San Damián, y una voz de Cristo le decía: «Francisco, repara mi Iglesia, que, como ves, amenaza ruina». Y se puso a reparar aque...
la iglesia.

Su padre lo recoge y lo encierra en casa. Francisco tira por la ventana los paños de su padre, que lo arrastra ante el obispo para castigarle. Francisco dijo: «En adelante sólo diré, Padre Nuestro que estás en los cielos, no padre Bernardone, pues le devuelvo dinero y vestidos». Y se marchó.

Su vocación se le aclaró en la fiesta de San Matías. A1 oír en el Evangelio que los servidores de Cristo no debían poseer oro ni plata, ni alforja, ni calzado ni dos túnicas, exclamó, según Celano: «Esto es lo que yo buscaba y lo que quiero cumplir». Y se decidió a seguir en todo al pie de la letra el Evangelio y los pasos de Nuestro Señor. Le siguieron discípulos. Y una noble doncella, Clara. Clara de nombre y clara por sus obras. Este es el mensaje de Francisco: Reproducir en todo la vida de Jesús, vivir su pobreza, imitar sus pasos y doctrinas. «El mismo Dios me reveló, dice su Testamento, que debía vivir según la norma del Santo Evangelio».

Según las Florecillas, Cristo quiso renovar su vida y pasión en Francisco. Francisco eligió doce compañeros como Jesús, y al morir mandó traer unos panes, los bendijo y repartió. Dicen que Mona Pica lo dio a luz en una cueva. Comenzó en Greccio la devoción del «Pesebre». Recibió las llagas. Fue predicador ambulante. Peregrinó a Tierra Santa. Y a Santiago de Compostela.

Tuvo gran amor a la Virgen, amor que extendió a todos los hombres. Mimaba a los enfermos y besaba a los leprosos. Sólo al hermano Mosca no lo quiso admitir, porque «ni oraba ni trabajaba y vivía como un zángano».

Ampliaba el amor a los animales y les hablaba con cariño, incluso al lobo de Gubbio. Si pudiera, el día de Navidad repartiría trigo para todos. En el Cántico del Sol llama hermanos a todas las criaturas.

Vivía y recomendaba la oración prolongada, la obediencia, la hospitalidad, la alegría -¡la perfecta alegría!-, la humildad, hasta el punto de no querer pasar de diácono. Era enemigo de discutir: «¡Señor, hazme instrumento de tu paz!» Amaba sobre todo a la santísima pobreza, la Dama Pobreza. Pide al Papa en Roma les conceda llevar ese género de vida.

«Casi ciego ya por la mucha penitencia y continuo llorar», vio que le llegaba la muerte. «Sea bienvenida mi hermana la muerte», exclamó. Pidió que le leyeran el Evangelio de la Pasión y que Fray Ángel y Fray León le cantaran la estrofa de la hermana muerte, y se durmió en el Señor. Murió en la Porciúncula, el 4 de octubre de 1226, a los 44 años de edad, mirando a Asís.

Fue canonizado dos años después en Asís por Gregorio IX. Dos años más tarde fueron trasladados sus restos a su Basílica, tan hermosamente decorada por los frescos del Giotto. Dieron un rodeo, pasaron por San Damián, y ante las rejas abrieron el féretro para que Santa Clara, su más preciosa plantita, contemplara su cuerpo, fresco como el de un niño.

San Francisco trajo al mundo una nueva primavera. El pueblo le llamó «el Cristo de la Edad Media». Lope de Vega lo apellida «Lugarteniente de Cristo». Isabel la Católica lo invocaba como «Alférez de Cristo, padre mío y muy amado y especial abogado». San Francisco es una figura irrepetible.

domingo, 30 de septiembre de 2012

durante los días 2 ,3 y 4 de Octubre de 2012, a la 7.00 de la tarde, se celebrará -como todos los años-, el Tríduo en honor de San Francisco de Asís.

Organizan: la orden franciscana seglar y las hermanas pobres de santa clara.
el día 3 despues de la de la eucaristía, tendrá lugar la celebración del tránsito de nuestro Padre San Francisco.

El día 4 festividad de Santo, se dará a besar su reliquia.

los cultos estarán a cargo de:

FR. MANUEL MUÑOZ GARCÍA 

invitamos a todas aquellas personas que quieran acompañarnos...

Monasterio de Santa Clara en Zafra (badajoz)

viernes, 14 de septiembre de 2012

EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ



Evangelio: Jn 3, 13-17 Pues nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del Hombre. Igual que Moisés levantó la serpiente en el desierto, así debe ser levantado el Hijo del Hombre, para que todo el que crea tenga vida eterna en él. Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Pues Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.





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viernes, 10 de agosto de 2012

"VE SEGURA, ALMA MÍA"... (Sta. Clara de Asís)





Santa Clara de Asís, se siente peregrina y extranjera en este mundo... ¿Qué es ser peregrina y forastera en este tierra, sino ponerse en camino para un viaje, símbolo de la condición terrena, imagen de un destino? Peregrin@ es el que está de paso...
Clara, al llegar al término de su peregrinación en la tierra, anima a su alma para que deje este mundo, poniendo toda su confianza en Aquel que la creó, la amó, la guardó y la santificó. Está segura de ello; es su Creador quien ha trazado para ella ese largo camino hasta Él... Por eso, bendice a su Salvador por la vida que le ha dado para poder ahora devolvérsela...




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martes, 24 de julio de 2012

ENCUENTRO DE LAS "HERMANAS POBRES DE SANTA CLARA" CON LE MINIOSTRO GENERAL DE LA ORDEN DE HERMANOS MENORES FR.. JOSÉ RODRÍGUEZ CARBALLO












Alrededor de 200 hermanas clarisas de los distintos monasterios de la Federación Bética se dieron cita, el pasado domingo, 22 de julio, en el Santuario de Loreto para la Clausura del VIII Centenario de la Consagración de Santa Clara. En la tarde del día anterior, llegaba, procedente de Roma, el Ministro general, Fr. José Rodríguez Carballo, al que acompañaba Fr. Joaquín Domínguez Serna, Ministro provincial. Tarde y noche apacible en la Fraternidad de Loreto, con Sor Rosario Sánchez, Madre Presidenta, Sor Mª Jesús Flores, Secretaria de la Federación, Fr. Manuel Tahoces, Asistente de las hermanas, cerrando los mil detalles para que la jornada del domingo fuese un auténtico acontecimiento para la Federación y la Provincia.
Desde las 9 de la mañana comenzaron a llegar las hermanas, Loreto se fue llenando de la alegría propia de aquellas que se sienten en su casa. La presencia del sucesor de San Francisco y el encuentro gozoso con otras hermanas hacían que el aire caluroso del Aljarafe fuese más tenue y llevadero.

Sor Mª de la Cruz Paniagua, Madre Presidenta de la Federación Bética de las Concepcionistas Franciscanas, la Secretaria de la Federación, Sor Mª José, hermanos capuchinos, y un grupo de frailes de la Provincia de las Fraternidades de San Buenaventura, Palmete, Córdoba y el alcalde de Espartinas aguardaban el momento para saludar al Ministro general.













domingo, 22 de julio de 2012

"LOADO SEAS, MI SEÑOR"





"LOADO SEAS, MI SEÑOR, POR NUESTRA HERMANA CLARA, QUE, JOVEN, RICA Y NOBLE, SE ABRAZÓ POR TU AMOR A LA POBREZA SANTA"...



"LOADO SEAS, MI SEÑOR, POR SU FUGA AMOROSA EN LA NOCHE ESTRELLADA, POR EL DESPOJO ALEGRE DE SU CABELLERA, Y POR SU VIRGINAL OFRENDA ENAMORADA..."


Edita: Edelweiss



"EL ES NUESTRA PAZ:






Pues que es Cristo el pan que llevamos para el camino, y que él solo es el mensaje que hemos de anunciar, con él a solas nos hemos de quedar, “para descansar un poco”, nos dice él, para conocerle de cerca, nos pide el corazón.
Fíjate en lo que dice: “Venid a descansar un poco”. Un día, una mujer de Samaría lo encontró, cansado y sediento, sentado junto al pozo de Jacob. A la mujer, aquel sediento le ofreció de beber. Y a todos, agotado del camino y crucificado, nos ofrecerá alivio y descanso.
Hoy, en la eucaristía, nos retiramos con él, nos sentamos junto a él, escuchamos su palabra, gozamos de su presencia.
Él es hoy el pan de nuestra mesa, aquí te entrega su vida y te invita a entrar en su descanso.
Tu Señor es tu pastor, el que te conduce hacia fuentes tranquilas, el que repara tus fuerzas. Con él nada temes, pues su sola presencia te sosiega.
Te han unido a él los lazos de tu necesidad. Lo han unido a ti los lazos de su bondad y su misericordia.
Por eso, al que es tu pastor, lo llamas también ‘mi paz’ y, por la fe, has hecho en él tu morada: ¡Mi pastor, mi paz, la casa donde habito por años sin término!



+ Fr. Santiago Agrelo Martínez

Arzobispo de Tánger...






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domingo, 15 de julio de 2012

DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDENARIO (B)



Bastón, sandalias y Cristo:

El equipamiento está reducido a lo esencial, un bastón y sandalias, lo necesario para ir, conforme al mandato recibido, de pueblo en pueblo, predicando la conversión y la venida del Reino de Dios.
Se nos dice que, a sus discípulos, Jesús les dio autoridad sobre los espíritus inmundos. En virtud de esa autoridad, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.
A los que encargó que no llevasen para el camino pan ni alforjas ni dinero, les encargó que, a los excluidos, les llevasen la misericordia de Dios y la salvación que de Dios esperaban.
Los discípulos del Resucitado, esos que no han de llevar pan para su propia necesidad, han de llevar, para los que tienen hambre y sed de la justicia, el Pan que ha bajado del cielo, y, para los que creen, han de llevar como bendición los bienes que, en la persona de Cristo, el Padre les ha ofrecido, pues en Cristo hemos sido elegidos, en Cristo hemos sido destinados a ser hijos de Dios, por Cristo hemos recibido la redención, el perdón de los pecados, con Cristo hemos heredado la gloria del cielo.
La pobreza del mensajero es condición indispensable para que brille la gracia del que lo envía.
Bastón, sandalias y un derroche de gracia; bastón, sandalias y una bendición que encierra toda clase de bienes espirituales y celestiales; bastón, sandalias y Cristo: eso es lo que el discípulo ha de llevar por los caminos del evangelio.
Feliz domingo.


+ Fr. Santiago Agrelo Martínez

Arzobispo de Tánger




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domingo, 17 de junio de 2012

CLARA DE ASÍS Y LA EUCARISTÍA


Clara ha aprendido a orar escuchando en silencio la Palabra que se hace carne en nosotros. La Palabra encarnada en el Pan de la Vida, lo único que realmente podemos contemplar de la verdadera imagen de Jesús, entregado por nosotros.


Clara, a fuerza de mirar, adorar, se ha dejado seducir, ha descubierto una Persona real con quien ha entablado un diálogo de amor, de cercanía, de amistad, de intimidad esponsal.

Y desde ese diálogo, se ha dejado transformar en lo que han contemplado sus ojos, hasta convertirse en otro Cristo para sus hermanas, para el mundo...



Edita Edelweiss








NO TEMAS


“No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino”. Son palabras de Jesús a sus discípulos, a los de ayer y a los de hoy. Entonces y ahora los discípulos se inquietan por la vida, por el cuerpo, por el futuro, por la propia debilidad, por el poder del mundo que los amenaza. Para ellos, entonces y ahora son una evidencia las razones del temor, y son misterio los motivos de la esperanza.


“No temas, pequeño rebaño”, aunque camines por cañadas oscuras, no temas aunque sientas como un puñal en las entrañas la prueba de la fe. No temas verte semejante a tu Maestro y Señor en su hora, en su noche; no temas verte despreciado como él, ultrajado, ensuciado, perseguido, crucificado.


No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino”. El Padre lo ha escondido en tu oscuridad, lo ha sembrado en ti, y aunque el sembrador duerma de noche, la semilla germina y va creciendo, y tu tierra, ella sola, va produciendo la cosecha que el Espíritu de Dios madura en ti para la siega.




Escuchando y creyendo comulgas la palabra de Dios, escuchando y creyendo comulgas el cuerpo de Cristo, el grano de mostaza, la más pequeña de las semillas, el Reino que se te da, para que Cristo crezca en ti, para que tú crezcas en él, para que seáis uno, para que en Cristo y en ti puedan encontrar cobijo los pobres de la tierra.



“No temas, pequeño rebaño”.



Feliz domingo.


Fr. Santiago Agrelo

Arzobispo de Tánger




Edita Edeoweiss










lunes, 11 de junio de 2012

CLARA DE ASIS INTERCEDE POR SUS HERMANAS Y POR SU CIUDAD




Es el icono tan conocido de Clara con la custodia en la mano.



En su tiempo no era habitual exponer al señor en la custodia, sino que estaba en un cofrecito escondido en el sagrario.

En un momento de peligro tanto para las hermanas, como después para la Ciudad de Asís, Clara realiza un gesto, para nosotros tal vez de "película". No llama a na...die, no se angustia, no pierde los nervios. tranquilament...Y manda a todas las hermanas que oren. Ella, se dirige a Aquel que la ama hasta el extremo. Ora a su Señor para que librere a sus hermanas y a la ciudad del inminente peligro. Y con fe firme, toma el cofrecito en sus manos y lo alza como un estandarte. Escucha una voz: "Yo seré siempre vuestra custodia".


Es Aquel en quien cree, a quien ama. Aquel con quien mantiene una relación viva, real. Él es el Alguien que actúa verdaderamente cuando se tiene fe, "al menos como un grano de mostaza". (Leg. Cl. 21-23)






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domingo, 20 de mayo de 2012

TÚ ERES UN DIOS ESCONDIDO


La Ascensión del Señor a los cielos es para la Iglesia motivo de alegría, de alabanza, de eucaristía, pues la victoria que celebramos de Cristo es ya nuestra victoria, y la gloria que en él contemplamos es la misma que nosotros esperamos alcanzar.
Entra en el misterio que celebras, Iglesia enaltecida con tu Señor; entra y admira la consumación admirable de la gracia de la encarnación: El que vino del cielo hasta ti para buscarte, vuelve al cielo contigo después de hallarte.
Cuando de tu Señor y Pastor dices que ‘vino hasta ti’, no hablas sólo del lugar donde te habías extraviado, sino de la mísera condición en que te hallabas; y cuando dices de él que ‘vuelve al cielo contigo’, confiesas que tu condición ha sido asumida en la suya y elevada con él hasta Dios.
Por la encarnación, la Palabra que vino a buscarte, ocultó su condición divina en la condición humana. Por su ascensión, el Resucitado que se sentó a la derecha de Dios en el cielo, ocultó la condición humana en su condición divina. El amor que a él lo despojó de su rango, a ti te revistió de su gloria.
Si contemplas a Cristo sentado a la derecha de Dios en el cielo, te reconoces elevada, enaltecida, glorificada con él. Si te fijas en tu pequeñez, no dejas de ver a tu Señor que está siempre contigo.
Si la palabra proclamada evoca hechos del pasado, el sacramento que la cumple te une a Cristo resucitado, de modo que, comulgando, vives lo que admiras en la fe, pues tú, aunque pobre, unida a Cristo, subes enaltecida con él a la gloria, y él, aunque glorificado, unido a ti, se queda contigo en tu pobreza.
Que todos aclamen contigo, que todos vengan a tu fiesta, pues para todos abrió el camino del cielo el que a todos redimió porque a todos amó: “Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo. Dios asciende entre aclamaciones, el Señor al son de trompetas”.
Admira revelada hoy a los discípulos la gloria de Dios oculta en el anonadamiento de Jesús de Nazaret, en la humildad de la Eucaristía, en la pequeñez de tu vida, en el sufrimiento de los pobres.
Si la fe no deja de ver, nunca la esperanza dejará de ir y evangelizar para que todos vean, nunca el amor dejará de agradecer, nunca los labios dejarán de aclamar.
Feliz ascensión con Cristo hasta Dios, hasta los pobres.

+ Fr. Santiago Agrelo Martínez


Arzobispo de Tanger




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domingo, 15 de abril de 2012

DOMINGO DE LA "DIVINA MISERICORDIA"




Justo en este domingo de Pascua la Iglesia nos invita a celebrar la misericordia del Padre. ¿ O no es un acto de misericordia, para convertirse en un don, el acontecimiento de la Resurrección? La misericordia de Dios Padre resucitó a Jesucristo y nos resucitará también a nosotros.


El día de hoy nos hace reflexionar también sobre nuestra FE. ¿Cómo robustecerla? Buscando al Señor... Búscalo en la Palabra que acoge y edifica; búscalo en el signo sacramental; búscalo en el hermano; en tu familia; en tu comunidad; búscalo en ti y entra en profundo diálogo de amor con Él.


Sin olvidar que la fe sin obras de misericordia es una fe muerta.


Así describe la fe el teólogo: " Sin la fe, la pena se desgarra y llora; sin la fe, el dolor sus amarguras vierte; sin la fe, el sepulcro con furor devora. Pero aspirando mi luz, el alma es fuerte; la pena se hace amor; la noche, aurora; la tumba, claridad; faro, la muerte.


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sábado, 10 de marzo de 2012

APRENDIENDO A DESEAR







¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. Hasta el gorrión ha encontrado una casa; la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos; tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío”. La Iglesia ha escogido estas palabras para que acompañen tu paso e iluminen tu corazón mientras te acercas a pedir el Cuerpo de Cristo.


Aprende con el salmista a desear el encuentro gozoso con el Dios vivo.


“¡Qué deseables son tus moradas!” Entra en la morada del Altísimo, camina con tus hermanos hasta el altar de Dios, camina hacia Cristo: Él es la imagen visible del Dios invisible; en él habita la plenitud de la divinidad.


“¡Qué deseables son tus moradas!” Entra en Cristo, y habrás entrado en la casa de la Vida, en la casa del Pan, en la casa de la Paz, en la casa de Dios.

“¡Qué deseables son tus moradas!” Entra en Cristo, y habrás entrado con el Hijo de Dios en el abismo de amor de la Trinidad Santísima.


No envidies al gorrión; imítalo, y haz de Cristo tu casa. No envidies a la golondrina; imítala, y pon en Cristo el nido donde colocar tus polluelos.


Por eso caminas, por eso comulgas, porque deseas entrar en Cristo para que todo tu ser, tu corazón y tu carne retocen por el Dios vivo.


Comulgas, y recibes con Cristo la ley perfecta que es descanso del alma, el mandato que te alegra el corazón, la norma que ilumina toda tu vida.


Comulgas, y recibes con Cristo la fuerza de Dios, la sabiduría de Dios, la vida de Dios.
Comulgas, y recibes con Cristo a la Iglesia y a los pobres que son su cuerpo.


“¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío!”: Tus pobres, tu Iglesia, tu Hijo.


Feliz domingo.



+ Fr. Santiago AgreloArzobispo de Tánger.




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