domingo, 20 de julio de 2008

MADRID ACOGERA LA JORNADA DE LA JUVENTUD EN EL 2.011

Se confirman los rumores: Madrid acogerá la Jornada de la Juventud 2011.

España ya había acogido este evento en 1989, en Santiago de CompostelaSYDNEY, domingo, 20 julio 2008 (ZENIT.org).-

Benedicto XVI ha confirmado los rumores: al final de la XXIII Jornada Mundial de la Juventud Benedicto XVI ha vuelto a dar cita a los jóvenes del mundo en Madrid 2011."

Llega ahora el momento de deciros adiós o, más bien, hasta la vista.

Os doy las gracias a todos por haber participado en la Jornada Mundial de la Juventud 2008, aquí en Sydney, y espero que nos volvamos a ver dentro de tres años", dijo el Papa en su despedida."

La Jornada Mundial de la Juventud 2011 tendrá lugar en Madrid, en España".

Los miles de españoles estallaron en gritos y aplausos, enarbolando banderas de color rojo y amarillo."Hasta ese momento...", comenzó a decir el Papa, pero tuvo que detenerse riendo, pues los gritos no cesaban.

"Hasta ese momento --continuó--, recemos los unos por los otros, y demos ante el mundo un alegre testimonio de Cristo. Que Dios os bendiga".

España, la ciudad de Santiago de Compostela, ya había acogido la Jornada Mundial de la Juventud en el año 1989, presidida por Juan Pablo II y con la participación de medio millón de jóvenes.Era el tercer lugar en el que se celebraba un encuentro de esas características después de Roma y Buenos Aires. El arzobispo de Santiago de Compostela era entonces monseñor Antonio María Rouco, quien acogerá por segunda vez una Jornada Mundial de la Juventud, pero ahora como cardenal y arzobispo de la capital española.

EL SANTO PADRE INVITA A 235.000 A ABRIRSE A LA FUERZA DEL AMOR DE DIOS



En la vigilia de las Jornadas Mundiales de la Juventud

SYDNEY, sábado, 19 julio 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI invitó a 235 mil jóvenes a abrirse "a la fuerza del amor de Dios" para transformar el mundo en la vigilia de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

El espectacular encuentro de testimonios, música y oración --la adoración de la Eucaristía fue el momento culminante-- duró más de dos horas bajo el cielo estrellado y límpido del hipódromo de Randwick, el más importante de Australia.

El frío del invierno austral no impidió a los jóvenes seguir y aplaudir en la noche del sábado el elaborado discurso del pontífice, calificado por Giovanni Maria Vian, director de "L'Osservatore Romano", diario de la Santa Sede, como "uno de los más bellos del pontificado".

Al Papa se le veía entusiasmado al ver el océano de jóvenes y lo confesó: "me siento muy feliz de estar con vosotros".

Sus palabras se convirtieron en una catequesis de presentación de la fuerza transformadora del Espíritu Santo, la tercera persona de la Santísima Trinidad y protagonista de esta JMJ, para vivir un nuevo Pentecostés.

El lema escogido por el Papa para este acontecimiento, que comenzó el 15 de julio y concluirá este domingo, ha sido una frase tomada de los Hechos de los Apóstoles (1, 8): "Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo y seréis mis testigos".

Antes de que hablara el Papa, siete peregrinos de diferentes rincones del planeta (de Tailandia a Serbia, de Sri Lanka a Chile...), ofrecieron su testimonio personal sobre cómo han descubierto los siete dones del Espíritu Santo: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.

"Invoquemos al Espíritu Santo", propuso después el Papa en su discurso a los jóvenes. "Dejad que sus dones os moldeen".

"Madurad vuestra fe a través de vuestros estudios, el trabajo, el deporte, la música, el arte. Sostenedla mediante la oración y alimentadla con los sacramentos, para ser así fuente de inspiración y de ayuda para cuantos os rodean".

En definitiva, les dijo, "la vida, no es un simple acumular, y es mucho más que el simple éxito".
"Estar verdaderamente vivos es ser transformados desde el interior, estar abiertos a la fuerza del amor de Dios. Si acogéis la fuerza del Espíritu Santo, también vosotros podréis transformar vuestras familias, las comunidades y las naciones".

"Liberad estos dones. Que la sabiduría, la inteligencia, la fortaleza, la ciencia y la piedad sean los signos de vuestra grandeza", dijo.

El pontífice acabó su homilía dejando su consejo particular a los jóvenes, tomado de Mary MacKillop, beatificada en ese mismo hipódromo por Juan Pablo II en 1995, quien podría ser la primera santa australiana: : «Cree en todo lo que Dios te susurra en el corazón».

"Creed en él. Creed en la fuerza del Espíritu de amor", concluyó.

El Papa había dado inicio al acto a la vigilia cuando una muchacha aborigen se acercó para encender una llama del fuego del cirio pascual, símbolo de Cristo y del Espíritu Santo.

Doce jóvenes llevaron después el fuego a los presentes. De repente, la gran explanada se transformó en una especie de cielo estrellado, simbolizando también la transformación que pueden transmitir estos jóvenes al mundo.

El acto ha sido transmitido en los cinco continentes por todas las televisiones católicas, así como por canales televisivos locales.

La vigilia continuó toda la noche en el hipódromo, en un ambiente de alegría y oración, en espera de la misa culminante de la JMJ, que tendrá lugar a las 10.00, hora local.

En la Eucaristía --se prevén unos 500 mil participantes--, el Papa conferirá la confirmación a 24 jóvenes de diferentes países.

En el hipódromo se instalaron cuatro tiendas para la adoración de la Eucaristía que estuvieron constantemente llenas durante la noche, preparadas por los Misioneros de la Caridad, la Comunidad del Emanuel, el movimiento de Schönstatt, y el movimiento apostólico "Youth 2000".

Quienes no estaban rezando o recibiendo el sacramento de la reconciliación, se cubrieron con mantas e instalaron tiendas para descansar unas horas.

viernes, 18 de julio de 2008

JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD CON EL SANTO PADRE BENEDICTO XVI EN SYDNEY




/// LIBERTAD Y TOLERANCIA NO DEBEN SEPARARSE DE LA VERDAD, ADVIERTE BENEDICTO XVI, EN SU PRIMER ENCUENTRO CON LOS JÓVENES EN SYDNEY.

SYDNEY, 17 Jul. 08 / 08:59 am (
ACI).- El Papa Benedicto XVI denunció que actualmente en la sociedad "hay también algo siniestro que brota del hecho de que la libertad y la tolerancia están frecuentemente separadas de la verdad. Esto está fomentado por la idea, hoy muy difundida, de que no hay una verdad absoluta que guíe nuestras vidas". Ante más de 500 mil personas presentes en la Bahía de Sydney, el Santo Padre advirtió cómo con esta manera de pensar "el relativismo, dando en la práctica valor a todo, indiscriminadamente, ha hecho que la 'experiencia' sea lo más importante de todo".
"En realidad, las experiencias, separadas de cualquier consideración sobre lo que es bueno o verdadero, pueden llevar, no a una auténtica libertad, sino a una confusión
moral o intelectual, a un debilitamiento de los principios, a la pérdida de la autoestima, e incluso a la desesperación", precisó.
"Queridos amigos, la
vida no está gobernada por el azar, no es casual. Vuestra existencia personal ha sido querida por Dios, bendecida por él y con un objetivo que se le ha dado. La vida no es una simple sucesión de hechos y experiencias, por útiles que pudieran ser. Es una búsqueda de lo verdadero, bueno y hermoso. Precisamente para lograr esto hacemos nuestras opciones, ejercemos nuestra libertad y en esto, es decir, en la verdad, el bien y la belleza, encontramos felicidad y alegría. No os dejéis engañar por los que ven en vosotros simplemente consumidores en un mercado de posibilidades indiferenciadas, donde la elección en sí misma se convierte en bien, la novedad se hace pasar como belleza y la experiencia subjetiva suplanta a la verdad".
Ante esta situación, dijo el Papa, "Cristo ofrece más. Es más, ofrece todo. Sólo él, que es la Verdad, puede ser la Vía y, por tanto, también la Vida. Así, la 'vía' que los
Apóstoles llevaron hasta los confines de la tierra es la vida en Cristo. Es la vida de la Iglesia. Y el ingreso en esta vida, en el camino cristiano, es el Bautismo".
Seguidamente el Pontífice recordó la importancia del Bautismo para los cristianos y subrayó a los cientos de miles de asistentes que "estáis en este mundo sabiendo que Dios tiene un rostro humano, Jesucristo, el 'camino' que colma todo anhelo humano y la 'vida' de la que estamos llamados a dar testimonio, caminando siempre iluminados por su luz".
Benedicto XVI dijo luego que la tarea del "testigo no es fácil. Hoy muchos sostienen que a Dios se le debe 'dejar en el banquillo', y que la religión y la fe, aunque convenientes para los individuos, han de ser excluidas de la vida pública, o consideradas sólo para obtener limitados objetivos pragmáticos. Esta visión secularizada intenta explicar la vida humana y plasmar la sociedad con pocas o ninguna referencia al Creador. Se presenta como una fuerza neutral, imparcial y respetuosa de cada uno. En realidad, como toda ideología, el laicismo impone una visión global". "Si Dios es irrelevante en la vida pública, la sociedad podrá plasmarse según una perspectiva carente de Dios. Sin embargo, la experiencia enseña que el alejamiento del designio de Dios creador provoca un desorden que tiene repercusiones inevitables sobre el resto de la creación. Cuando Dios queda eclipsado, nuestra capacidad de reconocer el orden natural, la finalidad y el «bien», empieza a disiparse. Lo que se ha promovido ostentosamente como ingeniosidad humana se ha manifestado bien pronto como locura, avidez y explotación egoísta. Y así nos damos cuenta cada vez más de lo necesaria que es la humildad ante la delicada complejidad del mundo de Dios".
Seguidamente denunció que en el entorno social de las personas muchas veces no se respeta la dignidad de éstas y cuestionó: "¿Sabemos reconocer que la dignidad innata de toda persona se apoya en su identidad más profunda –como imagen del Creador– y que, por tanto, los derechos humanos son universales, basados en la ley natural, y no algo que depende de negociaciones o concesiones, fruto de un simple compromiso? Esto nos lleva reflexionar sobre el lugar que ocupan en nuestra sociedad los pobres, los ancianos, los emigrantes, los que no tienen voz. ¿Cómo es posible que la violencia doméstica atormente a tantas madres y
niños? ¿Cómo es posible que el seno materno, el ámbito humano más admirable y sagrado, se haya convertido en lugar de indecible violencia?"
"Nuestro mundo está cansado de la codicia, de la explotación y de la división, del tedio de falsos ídolos y respuestas parciales, y de la pesadumbre de falsas promesas. Nuestro corazón y nuestra mente anhelan una visión de la vida donde reine el amor, donde se compartan los dones, donde se construya la unidad, donde la libertad tenga su propio significado en la verdad, y donde la identidad se encuentre en una comunión respetuosa".
"Esta es obra del Espíritu Santo. Ésta es la esperanza que ofrece el Evangelio de Jesucristo. Habéis sido recreados en el Bautismo y fortalecidos con los dones del Espíritu en la Confirmación precisamente para dar testimonio de esta realidad. Que sea éste el mensaje que vosotros llevéis al mundo desde Sydney", concluyó.



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