sábado, 13 de septiembre de 2008

RUEDA DE PRENSA DE BENEDICTO XVI EN EL AVIÓN RUMBO A PARIS



Cuatro preguntas y cuatro respuestas a los periodistas.


PARÍS, viernes, 12 septiembre 2008 (ZENIT.org).- Publicamos las cuatro preguntas que presentaron los periodistas y las respuestas de Benedicto XVI durante la rueda de prensa que concedió en el avión que le conducía a París. El encuentro duró unos diez minutos.


--"Francia, ¿eres fiel a las promesas de tu bautismo?", había preguntado en 1980 Juan Pablo II en su primer viaje. Hoy, ¿cuál será su mensaje a los franceses? ¿Piensa que a causa de la laicidad Francia está perdiendo su identidad cristiana?--


Benedicto XVI: Me parece evidente hoy que la laicidad no está en contradicción con la fe. Diría incluso que es un fruto de la fe, pues la fe cristiana era, desde el inicio, una religión universal, por tanto, no se identificaba con un Estado y estaba presente en todos los Estados. Para los cristianos siempre estaba claro que la religión y la fe no eran políticas, sino que formaban parte de otra esfera de la vida humana... La política, el Estado, no eran una religión sino una realidad profana con una misión específica y las dos debían estar abiertas mutuamente. En este sentido, yo diría hoy que para los franceses y no sólo para los franceses, sino también para nosotros, cristianos de hoy en este mundo secularizado, es importante vivir con alegría la libertad de nuestra fe, vivir la belleza de la fe, y mostrar al mundo de hoy que es bello ser creyente, que es bello conocer a Dios, Dios con un rostro humano en Jesucristo, mostrar la posibilidad de ser creyente hoy, e incluso que es necesario para la sociedad de hoy que haya hombres que conocen a Dios y que, por tanto, puedan vivir según los grandes valores que nos ha dado y contribuir a la presencia de valores que son fundamentales para la construcción y supervivencia de nuestros Estados y sociedades. --


Usted ama Francia. ¿qué es lo que le une más particularmente a Francia, a sus autores?


--Benedicto XVI: No me atrevería a decir que conozco bien Francia. La conozco algo, pero amo a Francia, la gran cultura francesa, sobre todo, claro está, las grandes catedrales, y también el gran arte francés, la gran teología que comienza con san Ireneo de Lyón hasta el siglo XIII --y yo estudié la universidad de París en el siglo XIII--: san Buenaventura, santo Tomás de Aquino. Esta teología ha sido decisiva para el desarrollo de la teología en Occidente. Y naturalmente la teología del siglo del Concilio Vaticano II. He tenido el gran honor y la alegría de ser amigo del padre de Lubac, una de las figuras más grandes del siglo pasado, pero también he tenido buenos contactos de trabajo con el padre Congar, Jean Daniélou y otros. He tenido relaciones personales muy buenas con Etienne Gilson, Henri-Irénée Maroux. Por tanto, he tenido realmente un contacto muy profundo, muy personal y enriquecedor con la gran cultura teológica y filosófica de Francia. Ha sido realmente decisivo para el desarrollo de mi pensamiento. Pero también el descubrimiento del gregoriano original con Solesmes, la gran cultura monástica y naturalmente la gran poesía. Siendo un hombre barroco, me gusta mucho Paul Claudel, con su alegría de vivir, así como Bernanos y los grandes poetas de Francia del siglo pasado. Es, por tanto, una cultura que ha determinado realmente, de manera profunda, mi desarrollo personal, teológico, filosófico y humano.


--¿Qué les dice usted a aquéllos que, en Francia, tienen miedo de que el motu proprio
Summorum Pontificum constituya un regreso con respecto a las grandes intuiciones del Concilio Vaticano II? --Benedicto XVI : Es un miedo infundado, pues este "motu proprio" es sencillamente un acto de tolerancia, con un objetivo pastoral, para personas que han sido formadas en esta liturgia, que la aman, la conocen, y quieren vivir con esta liturgia. Es un pequeño grupo, pues supone una formación en latín, una formación en una cierta cultura. Pero me parece una exigencia normal de la fe y de la pastoral para un obispo de nuestra Iglesia tener amor y tolerancia por estas personas y permitirles vivir con esta liturgia. No hay oposición alguna entre la liturgia renovada por el Concilio Vaticano II y esta liturgia. Cada día, los padres conciliares celebraron la misa según el rito antiguo y, al mismo tiempo, han concebido un desarrollo natural para la liturgia en todo este siglo, pues la liturgia es una realidad viva, que se desarrolla y que conserva en su desarrollo su identidad. Por tanto, hay ciertamente acentos diferentes, pero una identidad fundamental que excluye una contradicción, una oposición entre la liturgia renovada y la liturgia precedente. Creo que existe una posibilidad de enriquecimiento de las dos partes. Por un lado, los amigos de la liturgia antigua pueden y deben conocer a los nuevos santos, los nuevos prefacios de la liturgia, etc. Por otra parte, la liturgia nueva subraya más la participación común, pero no es sólo la asamblea de una comunidad particular, sino que es siempre un acto de la Iglesia universal, en comunión con todos los creyentes de todos los tiempos, un acto de adoración. En este sentido, me parece que se da un enriquecimiento recíproco, y está claro que la liturgia renovada es la liturgia ordinaria de nuestro tiempo.

--Usted va en peregrinación a Lourdes. ¿Que representa para usted? ¿Ya ha estado antes?--


Benedicto XVI : Estuve en Lourdes con motivo del congreso eucarístico, en 1981, tras el atentado contra el Santo Padre [Juan Pablo II, ndt.]. Y el cardenal Gantin era el delegado del Santo Padre. Para mí es un recuerdo muy bello.


El día de la fiesta de santa Bernadette es también el día de mi nacimiento. Por este motivo, me siento muy cercano a esta pequeña santa, esta pequeña joven, pura, humilde, que habló con la Virgen.


Encontrar esta realidad, esta presencia de la Virgen en nuestra época, ver las huellas de esta pequeña joven que era amiga de la Virgen y, por otra parte, encontrar a la Virgen, su madre, es por otra parte un acontecimiento muy importante para mí. Naturalmente no vamos para encontrar milagros. Yo voy a encontrar el amor de la Madre, que es la verdadera curación para todos los dolores y para ser solidario con todos los que sufren, en el amor de la Madre. Éste me parece un signo muy importante para nuestra época.


[Traducción del original francés por Jesús Colina

viernes, 12 de septiembre de 2008

BENEDICTO XVI PONDRÁ A LOS PIES DE MARÍA, EN LOURDES, LA PAZ DEL MUNDO.


BENEDICTO XVI Envía un mensaje a los franceses en vísperas de su peregrinación apostólica.

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 10 de septiembre de 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI pondrá en manos de la Virgen María en Lourdes las intenciones de la Iglesia, la paz en el mundo, y la situación de los enfermos, en el viaje que realizará del 12 al 15 de septiembre a Francia, según el mismo ha anunciado este miércoles.

Al final de la audiencia general de este miércoles, el pontífice dirigió un mensaje en francés, transmitido por canales de televisión de ese país, al que visitará por primera vez como Papa con motivo del 150 aniversario de las apariciones de María en la pequeña localidad de los Pirineos.

"Voy como mensajero de paz y fraternidad", aseguró el Santo Padre hablando en francés, uno de los idiomas que mejor habla.

Reconoció que "vuestro país no me es desconocido. En varias ocasiones he tenido la alegría de visitarlo y de apreciar su generosa tradición de acogida y de tolerancia, así como la solidez de su fe cristiana y su elevada cultura humana y espiritual".

El cardenal Joseph Ratzinger es desde 1992 miembro asociado extranjero de la Academia de Ciencias Morales y Políticas del Instituto de Francia.

El Papa transcurrirá el 12 y el 13 de septiembre en París, donde será recibido por el presidente Nicolas Sarkozy, pronunciará dos esperados discursos al mundo político y de la cultura, mantendrá encuentros con representantes religiosos judíos, musulmanes y de otras confesiones, se encontrará con los jóvenes y presidirá una multitudinaria misa en la explanada de los Inválidos.

Después, como él mismo anunció en su mensaje, "tendré la gran alegría de unirme a la muchedumbre de peregrinos que acuden a seguir las etapas del camino del Jubileo, siguiendo a santa Bernadette, hasta la gruta de Massabielle".

Como peregrino, el Papa recorrerá las cuatro etapas del "camino del jubileo", ligadas a las vida de santa Bernadette, testigo de las apariciones de María, y se unirá a la procesión de las antorchas típica del santuario.

"Mi oración se intensificará a los pies de Nuestra Señora por las intenciones de toda la Iglesia, en particular por los enfermos, las personas más abandonadas, así como por la paz en el mundo", anunció.

Benedicto XVI pidió las oraciones de los creyentes para que "este viaje traiga frutos abundantes".

sábado, 6 de septiembre de 2008

TESTIMONIO VOCACIONAL




PAZ Y BIEN.
Mi nombre es Sor Mª Clara. Soy una joven religiosa de 26 años, natural del Perú. Llevo en el Convento 6 años de los cuales 5 aquí en España en el Convento de las Hermanas Pobres de Santa Clara -Zafra- (Badajoz). Soy hija única, procedo de una familia católica donde el compromiso cristiano es bastante descuidado...

Mi inquietud vocacional surge a los 18 años, la vida religiosa un ámbito totalmente descuidado para mí y mi entorno familiar. Esta fue una de las tantas veces que Jesús pasó por mi vida en medio de tantas voces y ruidos del mundo, una adolescencia llena de sueños con un proyecto de vida para un futuro; el estudio, una carrera (”Psicología”),los amigos y en un futuro formar mi propia familia. En medio de todo eso siento una inclinación a la vida religiosa sin saber lo que eso significa. No intenté darle mucha importancia..., quise borrar de mi mente todo aquello que me movía con mis grandes ideales adolescentes.....pero no pudo ser, mi mente casi confusa parecía perturbarme por dentro sin saber qué hacer.

Durante 2 largos años de contraste conmigo misma esto iba en aumento hasta hacerme tomar una decisión muy personal ¿podría ser algo diferente y decisivo en mi vida? me surgían preguntas sin respuestas... Si dejo todo lo que tengo por delante..., mi propia juventud para irme a un convento de clausura ¿Qué será de mí? estaba decidida pero a la vez me inundaba el miedo, la tristeza, me sentía sola, no podía contárselo a nadie de mi familia ni mucho menos a mi padre, daba por hecho su oposición...

La vida religiosa me atraía cada vez con mas fuerza esto que estaba sintiendo era totalmente diferente a mis emociones juveniles, el optar por esa vida no entraba nunca dentro de mis expectativas y mucho menos de clausura.

Los acontecimientos fueron cada vez más notorios de eso que pasaba en mí; con más fuerza me despertaban deseos, curiosidad, me cuestionaba y me interpelaba sobre aquello tan desconocido para mí hasta entonces....Encontrándome en ésta situación ví en un reportaje televisivo a unas monjas de clausura...Por donde podría imaginar que un día me encontraría entre ellas...este reportaje fue decisivo.

llegaba el momento crucial, acababa de cumplir los 20 años... No podía esperar más, lo tenía claro había que intentarlo para bien o para desengañarme de esto que no me deja tranquila, me perseguía por todas partes, por momentos mis sueños adolescentes ya no eran tan importantes pero a la vez ese miedo que sentía era fuerte y me frenaba me importaba el qué dirán, me sentía confusa... Esto no podía continuar así, había que actuar ya. No tenía conocimiento de ninguna orden religiosa solo conocía las religiosas dominicas puesto que eran de mi colegio, ni mucho menos de clausura....pero los caminos de Dios...Recibí referencias de un convento de las carmelitas por una de las barriadas de Lima (Perú) eso era un logro importante, había que ponerse en camino hacia ellas no me importaba el recorrido. Los caminos de Dios siguieron hablándome en mi búsqueda, ése tampoco era el lugar concreto; en esos momentos no lo comprendí me entristecí con los ojos ensombrecidos por las lágrimas de desilusión... Lo daba por terminado, por que me creí que no existía ningún otro convento más que ese. Repetidas veces pronunciaba: “YO QUIERO SER MONJA”, el consuelo no se hizo esperar gracias a la ayuda de un buen hombre desconocido preocupado por mi estado tan descorazonado, a lo lejos me muestra la torre de la Iglesia de un convento de clausura, su nombre era Hermanas pobres de Santa Clara. Con la alegría de un suspiro y la sonrisa que volvía a apoderarse en mis labios camino hacia Santa Clara, el trayecto se me hizo corto, llego al lugar aún con los labios temblorosos. Mis muchas preguntas e interrogantes fueron compartidas con una religiosa que me escuchó con mucha dedicación, su ternura me hizo comprender que ella podía clarificarme mucho. Después de un tiempo de seguimiento vocacional llegaría la fecha tan deseada del ingreso en el Monasterio.

Jesús aún era desconocido en mi vida pero seguía hablándome, se sirvió de intermediario de ésta fraternidad de Zafra para traerme hasta aquí (España). Yo lo denomino “mi país de misión”. La dedicación de las hermanas de esta Comunidad para inculcarme y ayudarme a cultivar los valores cristianos hasta hace muchos meses atrás abandonado fue total y desinteresado .Todo eso gracias a Dios me fue llevando a tomar decisiones serias y comprometidas dentro de la Iglesia, identificándome como parte de ella, con deseos de vivir y hacer visible mi compromiso bautismal por medio de los Consejos evangélicos. Mi formación como cristiana y religiosa parte desde un discernimiento hacia una opción primero por la profesión religiosa por los votos temporales de 3 años y finalmente si Dios quiere dentro de poco por la profesión definitiva de los votos solemnes. Deseo que llegue ese momento.

Jesús me sigue invitando a seguirle, su llamada se renueva en el día a día, me invita siempre a remar “MAR ADENTRO”... Solo desde Él, mi vida será una ofrenda en la fraternidad, la Eucaristía, la liturgia, el trabajo, pilares importantes en mi búsqueda del rostro de Dios desde la sencillez y la alegría, haciendo referencia a San Francisco y Santa Clara de Asís ...Soy caminante desde mi contemplación al “ecuentro” de la humanidad. Nada de lo que les pasa me es indiferente ni ajeno.

Sor Mª Clara Orosco Pardo O.S.C